CALASPARRA

Calasparra es un destino donde el agua lo cambia todo. Entre los cauces del Segura y el Mundo, el paisaje se traduce en vegas fértiles, cortados de roca y rincones naturales que invitan a respirar hondo y apreciarlo tranquilamente.

Aquí la tradición se saborea y se vive: la cultura del arroz de Calasparra, el pulso de un territorio ligado a la tierra y, al mismo tiempo, la emoción de la naturaleza en estado puro, con escenarios perfectos para el turismo activo, las rutas al aire libre y el descubrimiento de un patrimonio que sorprende a cada paso.

Calasparra

Tesoro gastronómico: Arroz de Calasparra D.O.

En Calasparra, la identidad se entiende en un plato: aquí todo gira en torno al arroz, el gran orgullo local. La calidad de sus variedades ha llevado al Arroz de Calasparra a ser reconocido internacionalmente, con un hito que habla por sí solo: fue el primer arroz de España en obtener Denominación de Origen, con aprobación definitiva en 1986.

Su cultivo también lo hace especial. Se produce en parcelas situadas a una altitud poco habitual para este tipo de cereal (entre 350 y 500 metros sobre el nivel del mar), un rasgo que lo diferencia de la mayoría de arroces españoles. Junto con otro detalle clave, no se cría en aguas estancadas, sino en aguas limpias y frías que circulan de forma continua desde las acequias hasta el río, una corriente constante que se traduce en un grano de calidad excepcional.

Espacios naturales y turismo activo

La abundancia de agua en Calasparra la convierte en un escenario perfecto para el turismo de naturaleza y aventura, con paisajes muy singulares y planes para disfrutar al aire libre.

Uno de sus grandes imprescindibles es el Cañón de Almadenes, un Espacio Natural Protegido esculpido por el río Segura, con paredes que alcanzan los 150 metros y tramos de aguas tranquilas ideales para recorrer en kayak o barca, una actividad apta para toda la familia.

En un ambiente más sereno se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, integrado en la Reserva Natural de Sotos y Bosques de Ribera de Cañaverosa: un rincón donde se mezclan naturaleza y tradición, con usos locales tan ligados al territorio como el cultivo del arroz y la peregrinación.

Y para completar la visita, a solo 9 km del casco urbano te espera la Cueva del Puerto, la gran joya del turismo subterráneo: un recorrido acondicionado de 700 metros, con iluminación y ambientación acústica, en el que se admiran formaciones espectaculares y la Sala de Minerales Luminiscentes, única en una cavidad de Europa.

Calasparra conserva un legado histórico que se remonta al Paleolítico, con huellas de distintas culturas que han marcado el territorio a lo largo de los siglos.

Uno de sus testimonios más valiosos son las cuevas con pinturas rupestres, que podemos encontrar en los Abrigos del Pozo, con arte esquemático datado desde el Eneolítico y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En este enclave se han documentado hasta diez mil años de presencia humana.

La ruta por su patrimonio continúa con la arquitectura medieval y religiosa: el Castillo de Calasparra, el aljibe es de época islámica, s.XIII, quedando los cimientos debajo de la torre. , lo que se observa del Castillo es de s.XIV, donado en 1289 a la Orden de San Juan de Jerusalén; el Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza (siglo XVII), tallado en la roca junto al río Segura; y la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol (siglos XVI–XVII), ejemplo destacado del barroco regional murciano.

Completa este recorrido el Edificio de La Encomienda (siglo XIV), ligado a la Orden de San Juan, y el despoblado hispano-musulmán de Villa Vieja, un asentamiento rural relevante en la Cora de Tudmir.

Legado histórico y patrimonio monumental

Las fiestas de Calasparra son una expresión muy viva de tradición, devoción y ambiente popular, y cada año reúnen a miles de visitantes.

En septiembre llegan las Fiestas Patronales de la Virgen de la Esperanza, con la Romería como gran acto central: la noche más señalada, numerosos romeros caminan hasta el Santuario. En esas mismas fechas se celebra también la Feria Taurina del Arroz, con encierros de novillos.

La última semana de julio se viven las fiestas de San Abdón y San Senén, patronos de los labradores, con el inconfundible ambiente de peñas y el sabor de la tradición, protagonizado por las migas y la cuerva. La Semana Santa aporta momentos muy especiales, como la representación del Prendimiento el Miércoles Santo y la merienda del hornazo en el campo el Domingo de Resurrección. Y a principios de junio se conmemora la Donación de la Villa a la Orden de San Juan de Jerusalén, con mercado medieval, desfiles y representaciones históricas que devuelven la villa a otra época.

Fiestas y tradiciones populares

Cultura y museos

La vida cultural de Calasparra se apoya en edificios con historia, espacios que condensan siglos de memoria y que hoy pueden visitarse y disfrutarse.

El gran referente es el Museo de la Villa, situado en la Casa Granero, un edificio de inspiración neoclásica finalizado en 1808, donde también se encuentra la Oficina Municipal de Turismo. Muy cerca, junto al Castillo, el Teatro Abierto Jota Casinello ofrece un escenario al aire libre entre jardines, con conciertos de verano y unas vistas privilegiadas sobre la localidad y los arrozales, dentro del recorrido por el casco antiguo.

Otros hitos del patrimonio urbano, como la Torre del Reloj y el Edificio de La Encomienda (siglo XIV) hoy sede de la escuela municipal de música también son dignos de visitar.

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